martes, 15 de diciembre de 2020

CARTA DE UN CARDIÓLOGO AL PRESIDENTE AMLO: Impecable carta del Dr. Javier González Maciel, reconocido cardiólogo del Hospital General de México, dirigida a López Obrador. . Señor presidente AMLO: Me enorgullezco de ser lo que Usted insistentemente vitupera y desprecia desde su corta y sesgada visión del mundo. Soy producto del estudio y del esfuerzo, del sacrificio y el tesón, no de la dádiva interesada y ventajosa que Usted dilapida con sombrero ajeno sin ningún pudor, intentando comprar la voluntad y la simpatía de aquellos que, por su condición de pobreza y obligados por la necesidad, son proclives a caer en sus redes de engaño y de mentiras. He servido a la Cardiología de este país durante más de 30 años, en el Hospital General de Mexico, orgullo de esta nación por estar destinado desde siempre a resguardar y a devolver la salud al sector más desprotegido y vulnerable de este país. A pesar de que ser lo que soy ha implicado dedicar al estudio formal 25 años de mi vida, puedo gastar sin vergüenza cada peso que me llevo al bolsillo, producto natural de un trabajo honesto y de una actividad productiva que, aunque Usted lo dude, contribuye más al progreso que su discurso incendiario y resentido, cuyo único propósito es descalificar, dividir y confrontar a los mexicanos. No pretenda señor presidente endosar al gremio médico, al que desde su retorcida concepcion ideológica y su profundo resentimiento político ha tachado de mercantilista, la responsabilidad de esta desgracia sanitaria; en el delirio megalómano de sus proyectos, de muy cuestionable utilidad para el desarrollo de nuestra nación, desoyó la voz de los expertos que lo conminaban a tomarse en serio la amenaza que se cernía sobre la población, desatendió con insistentes recortes al presupuesto sanitario a esos pobres que asegura defender, y condenó a miles de familias al sufrimiento de una enfermedad en medio del desabasto y las carencias materiales. La vida espiritual que exige en los demás, no cuadra con su ambición política desmedida ni con el desprecio y la falta de empatía que ha mostrado por las mujeres vulneradas, por las victimas de la violencia o por los enfermos que, golpeados por la pandemia, esperan entre el dolor y el sufrimiento el respeto, la seriedad y la preparación que corresponden a un verdadero jefe de estado. No se engañe señor presidente, no hay bienestar posible donde falta la salud, ni puede surgir espiritualidad alguna en quienes padecen hambre y pobreza al verse empujados por sus ineptas decisiones al vórtice de una economía decadente. No señor, en el epicentro de una crisis educativa y social, o en medio de la tensión y el miedo que han generado la violencia y la inseguridad, que tan mediocremente ha combatido, la única transformación posible no transita por el camino del progreso sino por el sendero del desamparo, el abandono y la miseria. Sr Lopez Obrador: A veces cuesta trabajo creer que sea Usted el presidente de un país, de esta nación generosa y magnífica que no se merece su ignorancia supina. Déjeme decirle que luego de haber completado una especialidad médica en México, estudie en el extranjero una alta especialidad, con los ahorros de dos largos años de trabajo ininterrumpido y con una pequeña beca que me concedió un Consejo Medico por mi desempeño académico. Gracias a esa formación, he podido ayudar a miles de mexicanos a recobrar su salud durante casi 30 años de carrera. ¿Y por haber completado mis estudios fuera de mi país afirma Usted que debería avergonzarme? Fue sin duda un tiempo difícil; Yo no me hospedé en hoteles de lujo, ni rente un jet privado, ni viaje a cuerpo de rey como lo hacen sus hijos con el dinero del erario. ¿Pero qué se puede esperar de las declaraciones de un presidente que busca a toda costa dividir a la nación? ¿Qué puede venir de un presidente que en vez de comportarse como un estadista y de gobernar sin distingos para todos los mexicanos, fomentado así el progreso y el logro productivo, atiza el rencor, aviva el resentimiento y siembra el encono entre sus huestes? ¿De dónde saca Usted la autoridad moral para juzgar a quienes, como yo, contribuimos al crecimiento del país? ¿Usted que se ostenta como el combatiente de la corrupción, tolerándola con descaro entre sus leales y serviles? ¿Usted que en sólo dos años acabó con el empleo y con la inversión extranjera y que sumió al país en la peor crisis económica de la que tengamos memoria? ¿Usted que entre los miles de muertos causados por la pandemia, entre los cada vez más numerosos ejércitos de sicarios que matan y masacran sin piedad a nuestra gente, y ante los cadáveres de esas 30 mujeres que a diario son asesinadas en este país, dedica sus mañanas a promociones partidistas y a ocurrencias electoreras? ¿Usted que aplica la ley a discreción o que la sujeta al capricho del pueblo, y que no tiene reparos en condonarle sus delitos a un delincuente confeso con tal de que se comprometa a enlodar a sus enemigos? ¿Usted que llamándose demócrata pretende a toda costa infiltrar a sus esbirros en los organismos electorales? Mentira!.....A usted no le importan los pobres, pues a su visión mezquina y anacrónica de la realidad le cuadra perfecto la expansión de la miseria; ahí es donde compra sus lealtades y donde subyuga con su dádiva la voluntad de los desamparados. Los expertos estiman que sus desatinos y su mal gobierno añadirá a las filas de la pobreza, solo en este año, a 23 millones de personas (1366 nuevos pobres por hora) que le pasarán factura en el juicio de la historia. ¡Antes de juzgar con ligereza a los demás, reflexione en usted mismo; a diferencia de Usted y de los políticos mediocres que han gobernado este país, los verdaderamente grandes rectifican el rumbo en la desgracia antes que sacrificar a una nación entera en el abismo de la megalomanía, la terquedad y la torpeza! Atentamente Dr. Javier González Maciel Del MURO de Marco Antonio Moreno Sanchez.

lunes, 27 de julio de 2020

¿Acero nuevo o chatarra?


Ya habíamos comentado que se habían puesto a la venta toneladas de acero utilizadas en el NAICDMX y que la licitación había sido "ganada" por una empresa, Grupo Gilbert que es contratista de la obra del aeropuerto en Santa Lucía a pesar de no haber cumplido con el requisito de la carta de no conflicto de interés lo que movía a sospecha. Pues ahora se añade un elemento más a esas sospechas de corrupción pues según la Senadora Xóchitl Gálvez, en Texcoco se instalaron 17 mil toneladas y se pusieron a la venta 49 mil. ¿De dónde saldrán las 32 mil toneladas restantes? ¿Es acero nuevo que van a vender como chatarra? El daño al erario sería de aproximadamente 600 millones de pesos. Sería importante que el recién llegado titular de SCT informe qué cantidad exactamente de acero se instaló en Texcoco, qué cantidad de acero quedó pendiente de instalar y cuál fue el precio de compra original.

viernes, 10 de julio de 2020

La Feria de Chapultepec


Por allá en la primera mitad de los años setenta solía ir a la Feria de Chapultepec. Nunca me gustaron los juegos mecánicos de dar vueltas, siempre me alteraban el estómago pero de la Feria de Chapultepec recuerdo sin recordar su nombre, la casa del miedo que recorrías a bordo de un carrito; lo primero que veías era una pila de barriles que amenazaban con venirse encima de ti. Recuerdo que pasabas por una cuerda con una especie de telaraña colgando que te acariciaba siniestramente la frente y parte de la cara. A lo largo del trayecto ibas viendo a diestra y siniestra figuras con escenas "sobrecogedoras" como una araña gigante a punto de devorar a una aterrorizada dama, al descuartizador Landrú con una pierna humana en las manos a punto de arrojar a un horno desde su mesa ensangrentada y cosas así, pero la principal atracción que yo disfrutaba era sin duda "La Montaña Rusa"; no había fuente generadora de adrenalina más efectiva. El lento ascenso del convoy para llegar a la cima desde donde se dejaba deslizar violentamente, a veces hacia arriba, aveces hacia abajo en pendiente casi vertical, los gritos de los ahí a bordo, los brazos arriba...Hoy esa Feria está siendo desmontada después de más de cincuenta años de ser un emblema de esta Ciudad a raíz de un terrible accidente ocurrido en octubre pasado. Ya no estará más y aunque estuviera, a estas alturas ya no me iba yo a subir a su emocionante Montaña Rusa. Guardo en mi memoria y en mis afectos los momentos que en mi adolescencia disfruté ahí, en La Feria de Chapultepec.

sábado, 16 de mayo de 2020


"Mientras me bailaban las pestañas..."

Dieron como por ahí de las tres o las tres y media o algo así...¿qué importa la hora?...¿qué importan las horas hoy?...recuerdo que en mi etílica somnolencia vi el reloj..."hasta hoy me siento en soledad...buscando en hombres tu humanidad...tu paternidad..." Norma Monserrat Bustamante La Ferte...Dice mi adorada que eran como cinco y media y yo pegaba a mi costado...músico que fui...que quise ser...pegaba al costado derecho de mi mi pierna del mismo lado...marcando el tiempo...marcando...

viernes, 15 de mayo de 2020

Lulú me quiso dos veces.


Corrían los años noventa. Por decisión de la empresa cabinas y locutores nos trasladamos de Ayuntamiento 52 en nuestro hermoso Centro Histórico a las instalaciones que aún hoy se ocupan en Tlalpan 3000 a comienzos de l995, justamente en medio de la crisis provocada por el llamado "error de diciembre." En aquél entonces el director general de Televisa Radio era el periodista Ricardo Rocha y la entonces XEQ adquirió un formato de "contenido", es decir, noticias y programas informativos, culturales, etc. Uno de los programas que en esa época se iniciaron fue "Gente de Palabra" que era conducido por Lourdes Guerrero, recordada conductora que durante 15 años estuvo al aire en canal 2 junto al periodista Guillermo Ochoa. Con ella conducían el programa mi añorada y ya desaparecida amiga del alma la Doctora Anabel Ochoa, talentosísima sexóloga, psicóloga, escritora, maestra y locutora española, estaba también Rosita Salazar hija del actor Abel Salazar y Rosita Arenas y Pita Ojeda. Era una revista de medio día de dos horas de duración durante las cuales se abordaban temas diversos y entrevistas en la primera hora y en la segunda se abordaba un tema específico y se invitaba a especialistas a participar. Tuve la enorme fortuna de participar en ese programa abriendo la primera hora interpretando con mi guitarra un tema de alguna manera relacionado con el tema que se iba a abordar cada día. Por poner un ejemplo, si se iba a hablar de divorcio yo cantaba "Mar y Cielo", es un decir.Una vez interpretado mi numerito me replegaba afuera de cabina en la mesa de producción y me acomedía a ayudar a mis compañeras telefonistas a anotar las llamadas que el público generaba opinando sobre el tema. Inquieto y mitotero que siempre he sido decidí crear un seudónimo utilizando mi primer nombre y mi segundo apellido de tal suerte que nació un tal "Isauro Hernández" que se volvió muy frecuente opinador durante las mesas de debate. Poco a poco a Lulú le comenzaron a llamar la atención las opiniones del tal Isauro y les iba dando cierta preferencia sobre otras para leerlas al aire. A lo largo de un año el personaje en cuestión se volvió casi predilecto de Lulú lo que a mí mucho me satisfacía, claro, tenía yo la ventaja de estar en los teléfonos y llenar el formato de llamada con mis datos y opiniones. A comienzos del 96 nos enteramos con tristeza que se le había detectado cáncer de pulmón; he de decir que era fumadora compulsiva, y se ausentó algunos meses del programa para seguir su tratamiento. Me cupo el enorme orgullo de ocupar su lugar en algunas emisiones lo que mucho disfruté. Casi a finales de ese año regresó al programa. Fue sin duda triste para todo su equipo ver llegar a una mujer envejecida, sumamente delgada y sin cabello. Con mucho estilo a diario llegaba portando vistosos y elegantes turbantes que compensaban el aspecto que la enfermedad le había causado. Se mantuvo con estoicidad, con ánimo y optimismo aquellos meses finales del 96 pero era inocultable su paulatino deterioro. En diciembre de ese año quiso organizar en su preciosa casa de San Jerónimo una comida de fin de año para todo su equipo. Ahí acudimos todos con entusiasmo. Fue una reunión espléndida que nunca olvidaré. Yo llevé mi guitarra y me acompañó mi amigo y Maestro el Mago Leonardo Trébole que también deleitó la tertulia con su impresionante talento. Hubimos de despedirnos temprano porque Lulú ya estaba cansada. Recuerdo muy en especial un momento en que estando ella sentada en su sofá yo me acerqué en cuclillas a despedirme y me acarició la cara, la barbilla, la cabeza y me dijo..."mi Mago cantor."
*
Lunes 10 de febrero de 1997. En aquel entonces mi día de descanso semanal era los lunes y por lo mismo el día en que podía levantarme quince minutos después de que se me diera la gana. Ese lunes por alguna razón ignota se me terminó el sueño a las ocho de la mañana. Mi radio de buró estaba sintonizado siempre en la XEQ para despertarme con las noticias. Lo encendí y al borde de la cama comencé a escuchar la voz del periodista Rodolfo Guzmán..."compartió micrófonos con el periodista Guillermo Ochoa durante quince años en el programa Hoy mismo...-mi cerebro de inmediato entendió lo que no hubiera querido entender-...descanse en paz nuestra compañera Lourdes Guerrero." Rompí en llanto, estaba solo en la casa y solo acerté a llamar a mi madre y entre sollozos decirle...mamá, ya se murió Lulú. Cada vez que lo recuerdo lloro, cuando lo platico lloro y ahora que lo escribo lloro.
P.D.- Nunca supo que yo era Isauro Hernández

No lo menciono mucho porque quizá no fue, no lo fueron esos años, tan relevantes en mi vida, quizá debieron haberlo sido. La vida me habitó, no yo a ella sin pedir permiso y sin aviso previo. Mis impulsos adolescentes me llevaron a integrarme a una importante Compañía teatral, hablo de los años 70, la Compañía de Opereta y Zarzuela de Cristina Ortega; con ella pude pisar las tablas del Teatro en aquél entonces "Independencia" hoy San Jerónimo, el "Tepeyac" del cual ahora soy vecino, pude ir de gira y decir ufano que pude pisar las tablas del "Degollado" en Guadalajara o del Manuel Doblado en Guanajuato. A resultas de ello fui convocado a dar clases de Arte Dramático en los ya desaparecidos Centros de Bienestar Familiar patrocinados por el IMSS. Cada curso era coronado por el montaje de una obra teatral que, con el debido patrocinio (camión que nos llevaba y regresaba, escenografía, lunch etc) representábamos en cada una de las entonces Delegaciones Políticas los domingos; Años después, ya en los ochentas, pude impartir clases de Mercadotecnia al 6o y 7o Semestres de la Universidad del Bajío en León Guanajuato en la Facultad de Comunicación. Nunca he sido maestro de nada, pero sí he pisado aulas y he dado clases.

He dormido después de dormir y me levanto de la cama y me duelen los "chamorros"... ¿Por qué me duelen los chamorros si ni siquiera he caminado?...-le pregunto a mi vieja que solo acierta a encogerse de hombros...¿no te duelen los hombros?...me dicen que hoy es viernes...¿ah sí?...pude pensar que era domingo de resurrección...o san lunes donde ni las gallinas ponen ni la pluma escribe...ya no recuerdo cuándo me bañé la última vez...seguro fue antier porque no me he cambiado la piyama...